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jueves, 29 de marzo de 2018

Puntillismo (tema)

Georges Seurat - Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte
Georges Seurat - Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte
Instituto de Arte de Chicago
El puntillismo, denominado también en ocasiones divisionismo, es un estilo pictórico postimpresionista que consiste en la realización de una obra mediante puntos de ciertos colores (puros o primarios) que, mirados a cierta distancia, crean en la retina las combinaciones deseadas. 
Aparece por primera vez en la década de los años 80 del siglo XIX, su centro de producción fue Francia y sus máximos representantes son Georges Seurat  (1859-1891) y Paul Signac (1863-1935), miembros ambos de la Sociedad de Artistas Independientes, donde se conocieron.
El cambio del impresionismo al puntillismo se vio beneficiado por los estudios teóricos y científicos sobre el color y las formas que, si bien ya eran conocidos por artistas anteriores, son los puntillistas los que lo llevan a su máxima aplicación.

lunes, 22 de enero de 2018

Gregorio Fernández (1576-1636) (tema y listado)

Gregorio Fernández, nacido en Sarriá, Lugo, en 1576, fue un escultor barroco español, máximo exponente de la escuela castellana, que se caracteriza por su dramatismo y patetismo y por tratarse en muchos casos de grupos escultóricos.
Llega a Valladolid, lugar de la corte de Felipe III entre 1601 y 1606, en los primeros años del siglo XVII y entra en el taller de Francisco del Rincón, con quien se forma.
Gregorio Fernández - Tengo sed (1612)
Gregorio Fernández - Tengo sed (1612)
Imagen: ceres.mcu.es
Sus obras, pasos procesionales y retablos, son tallas de madera que evolucionan desde las tradiciones heredadas del clasicismo, de la elegancia manierista de su primer estilo, hacia un realismo expresivo. Estas obras buscan transmitir dolor y sufrimiento, destacando en ellas la espiritualidad y el dramatismo, casi siempre recogido. 
El realismo mencionado se consigue a través del tratamiento anatómico, que las hace ganar en verosimilitud, del añadido de postizos como ojos de cristal o dientes de marfil y de la gran profusión de detalles en las figuras. Destaca en ellas también la honda expresión de los rostros y la abundancia de sangre y lágrimas.
En cuanto a las vestimentas, cabe mencionar el tratamiento geométrico del drapeado de los tejidos, que aparecen puntiagudos y acartonados, acentuando los efectos lumínicos.
Sus composiciones destacan por ser sencillas y con contención de los gestos. 
Pero además, Gregorio Fernández destaca por ser el creador de modelos para la imaginería barroca española, como los Cristos yacentes, los crucificados o las piedades, ya que sus mejores clientes fueron las órdenes religiosas.
No hay que olvidar que la escultura española de este periodo está muy marcada por los dictados de la Contrarreforma y la decadencia política, económica y social.
Fernández falleció en Valladolid el 22 de enero de 1636.

Gregorio Fernández - Cristo atado a la columna
Gregorio Fernández - Cristo atado a la columna
(Imagen: L. Fernández - Wikimedia Commons)
Entre sus obras destacan:
- Cristo del Consuelo (1610)
- Tengo sed (1612)
- Camino del Calvario (1614)
- Piedad con los dos ladrones (1616)
- Descendimiento de la Cruz (1623)
- Bautismo de Cristo (1624)
- Retablo de la iglesia de San Miguel de Vitoria (1624)
- Retablo de la catedral de Plasencia (1625-1632)
- Cristo de la luz (1630)
- Varios Cristos Yacentes, Cristos atados a la columna, Coronados de espinas, Crucificados e Inmaculadas

viernes, 12 de enero de 2018

El sueño de Jacob, José de Ribera (obra)

Esta obra es una pintura realizada por José de Ribera, conocido como "El Españoleto", en 1639 y su título es "El sueño de Jacob". Actualmente se encuentra en el Museo Nacional del Prado (Madrid, España).
Representa un momento del Génesis, en el Antiguo Testamento de la Biblia, en el que el patriarca Jacob se queda dormido y sueña con una escalera celestial de la que suben y bajan ángeles. Se trata de una escena frecuente durante el siglo XVII.
"Jacob salió de Berseba y se dirigió a Jarán. Acertó a llegar a un lugar; y como se había puesto el sol, se quedó allí a pasar la noche. Tomó una piedra del lugar, se la puso como almohada y se acostó en aquel lugar. Tuvo un sueño: una rampa, plantada en tierra, tocaba con el extremo el cielo. Mensajeros de Dios subían y bajaban por ella." Génesis 28, 10-12.
Ribera - El sueño de Jacob (1639)
José de Ribera - El sueño de Jacob (1639)
Museo Nacional del Prado
En cuanto a la composición, la figura de Jacob, recostada sobre su lado izquierdo, ocupa el centro del cuadro y es representada de una forma bastante naturalista como si fuera un pastor, dándole a la escena un aspecto humano y cotidiano. Destaca además el uso de escorzos y diagonales, algo típico de la pintura barroca. La escalera celestial está representada por un haz de luz en el cielo que apunta a la cabeza de Jacob en el que se pueden ver los ángeles. En relación a esto cabe destacar la influencia de la iluminación y el color veneciano en esta obra y el paulatino abandono del tenebrismo que se produce en la obra de Ribera.
Cabe añadir que este cuadro fue atribuido anteriormente a Murillo.

martes, 7 de noviembre de 2017

Francisco de Zurbarán (1598-1664) (tema y listado)

Francisco de Zurbarán es uno de los representantes más importantes de la pintura barroca española, siendo además considerado el pintor monástico por excelencia y convirtiéndose en el cronista de la vida interior de monjes y frailes, destacando el ascetismo de estos personajes.

Zurbarán - San Serapio
San Serapio (1628)
Wadsworth Athenaeum  
Nació en Fuente de Cantos (Badajoz) el 7 de noviembre de 1598, pero se educa artísticamente en Sevilla, concretamente en el taller de Pedro Díaz Villanueva. En 1617 termina su aprendizaje y se traslada a Llerena, donde vivirá más de diez años. En 1618 contrae matrimonio con María Páez, con quien tendrá tres hijos entre los que destaca Juan de Zurbarán, pintor de bodegones. Tras el fallecimiento de su esposa, se volvió a casar en 1625 con Beatriz de Morales.
En 1628 regresa a Sevilla, donde destacan sus grandes ciclos religiosos para los conventos y órdenes religiosas.
En 1634 viaja a Madrid, invitado probablemente por Velázquez, para trabajar en las decoraciones del Palacio del Buen Retiro realizando una serie de diez lienzos con los Trabajos de Hércules y dos sobre el Socorro de Cádiz. Lo que conoce allí y el contacto con otros artistas influirá en su obra posterior en Sevilla, como las grandes series monásticas para la cartuja de Jerez de la Frontera y para el monasterio jerónimo de Guadalupe, obras cumbre del pintor. 
Zurbarán fue un fiel intérprete del sentimiento monástico y la Contrarreforma y refleja la realidad de la naturaleza con gran simplicidad, y utilizando efectos luminosos de origen caravaggiesco para obtener los valores escultóricos de cada forma. Así, se mantuvo siempre dentro de la corriente tenebrista de comienzos del siglo XVII, ignorando la evolución decorativa barroca que tenía lugar según avanzaba el siglo. 
Zurbarán - Bodegón con cacharros
Bodegón con cacharros (hacia 1650)
Museo Nacional del Prado (Madrid)
Destaca además por pintar figuras individuales sin referencias espaciales, lo que explica también la perfección de sus bodegones, compuestos sin complicación, con un severo rigor geométrico.
Desde 1645 su prestigio decaerá, recibiendo cada vez menos encargos, por lo que se dedica a pintar más para América, industrializando su producción. Además, su estilo se volverá más luminoso y suave y realizará también cuadros para la devoción privada y cuadros de niños y santas.
En 1658 vuelve a Madrid, donde vivirá hasta su muerte el 27 de agosto de 1664.

Zurbarán - Santa Casilda
Santa Casilda (1630-5)
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza
Entre sus obras cabe destacar las siguientes:
- San Serapio (1628)
- La Inmaculada Concepción (1628-30)
- Aparición de San Pedro a San Pedro Nolasco (1629)
- Cristo en la Cruz (hacia 1630)
- Santa Casilda (1630-5)
- Santa Isabel de Portugal (hacia 1635)
- Serie de diez lienzos con los Trabajos de Hércules (1634)
- Defensa de Cádiz contra los ingleses (1634-5)
- Agnus Dei (1635-40)
- Bodegón con cacharros (hacia 1650)
- San Francisco en oración (1659)

sábado, 16 de septiembre de 2017

Arquitectura visigoda (tema)

La arquitectura visigoda basa su definición a partir de ciertas características comunes encontradas en diferentes iglesias datadas del siglo VII con gran independencia frente al resto de focos del arte cristiano contemporáneo. Aún así, cabe destacar la escasez de monumentos visigodos y su dispersión geográfica.
Iglesia de San Juan de Baños
Iglesia de San Juan de Baños
Imagen: Wikimedia Commons
Una de las constantes más llamativas es el empleo del arco de herradura, aunque más abierto que el usado posteriormente por los musulmanes, cuyo uso se debe tanto a motivos estéticos como funcionales, debido a la gran estabilidad que tiene durante su construcción.
Destaca también el uso de sillería de gran tamaño, introduciendo así en la Península Ibérica nuevos sistemas de cantería. Se trata de bloques de piedra de gran tamaño recortados en planos rectos que encajan entre sí sin que sea necesario formar hiladas de la misma altura. Esta sillería está asentada en seco, es decir, sin mortero, aunque en algunos lugares se usaron grapas de madera.
Esta arquitectura de muros de sillares gruesos y rectos permite establecer medidas precisas y reconocer las unidades y módulos empleados, destacando un patrón de 80 centímetros de longitud.
Otra norma general de la arquitectura visigoda es la del empleo de bóvedas de sillería o ladrillo. La bóveda de cañón, a veces de sección prolongada hasta la forma de herradura, se prefiere para capillas, cámaras y naves de poca longitud; en las naves largas se optará por armaduras de madera. Por otra parte, las soluciones en los cruces de las naves son muy variadas.
La arquitectura visigoda emplea sistemas constructivos ya conocidos y empleados en el mundo bizantino, pero con un resultado final muy distinto.
En cuanto a la organización interna de los templos, que puede ser muy variada, el cambio más significativo, exigido por la forma de culto, es la introducción general de un crucero o transepto que separa la zona de las naves y la capilla mayor y que recibe el nombre de chorus.
En cuanto a la decoración, existe una preferencia por la formación de bandas horizontales que dan lugar a decoraciones con motivos geométricos o de tallos vegetales entrelazados.
Entre las iglesias visigodas cabe destacar las de San Juan de Baños, San Pedro de la Nave, Santa Comba de Bande o Santa María de Quintanilla de las Viñas.
Por otra parte, la arquitectura civil y militar de época visigoda es poco conocida.